miércoles, 3 de abril de 2013

La diabetes se cura o se cronifica

by joseppamies

Todos sabemos que el nivel de azúcar en sangre no sólo está influenciado por un mejor o peor funcionamiento del páncreas, sino por el estado emocional o anímico de la persona en cada momento.
En cómo y en cuánto influyen estos parámetros en la evolución de  esta "dolencia", poca atención ha tenido por parte de los intereses que controlan la sanidad actualmente.

Por eso es de agradecer una iniciativa como la que adjunto a continuación, de una Fundación sin ánimo de lucro que ofrece una estancia  para tres o cuatro personas con diabetes tipo 1,  al efecto de poder estudiar "in situ" la mejora en la evolución de los niveles de azúcar al efectuar cambios de tipo emocional, mental y espiritual.
Conozco personalmente a las personas que llevan esta Fundación y me merecen todo el respeto

 LA DIABETES COMO UNA MERA CIRCUNSTANCIA

Un proyecto de la FUNDACIÓN LA PLANA

El equipo de la Fundación La Plana viene investigando la posibilidad de mejorar la aceptación y el manejo que el diabético hace de su enfermedad. Creemos que el diabético tradicionalmente ha presenciado, sin verdadera voz ni voto, cómo la diabetes va invadiendo más y más parcelas de su individualidad, en muchos casos reduciéndosela al rol de mero contador de unidades de insulina a inyectarse. Pensamos que ha de ampliar su punto de vista hasta lograr vivir su diabetes como una circunstancia, que no el epicentro, de su vida. Poco a poco puede empezar a incluir su realidad emocional, mental y aun espiritual como factores que inciden en el equilibrio de su nivel de glucosa. Así, progresivamente, le dará el papel que le corresponde y se pondrá, en cambio, a desarrollar sus capacidades en función de su carácter, tal como hacen los demás. Este proyecto va dirigido a personas con diabetes, a sus familiares y a su entorno directo, indistintamente de la fase evolutiva de la enfermedad.

Poner todo ello en marcha pasa por trabajar directamente con tres o cuatro diabéticos tipo 1, jóvenes o de diagnóstico reciente en las situaciones de la vida diaria en nuestra sede en Santa Maria d'Oló, durante un período de tres meses, los gastos básicos de la manutención correrán a cargo de la fundación. Mediante una convivencia habitual aspiramos a abrir unos canales de comunicación que nos permitan enriquecer la formulación que hemos venido imprimiendo a los resultados ya obtenidos en la fase interna de nuestra investigación.
Datos de contacto:
Enric Sallent – Pep Guilanyà:


Fundación Privada La Plana
La Fundación La Plana es una comunidad filantrópica de personas dinámicas dedicadas al estudio y la práctica del derecho de toda persona a su bienestar mental y espiritual, así como al derecho colectivo de la sociedad en su conjunto a desarrollar su potencial. Trabajamos con la gente para asistirles en sus conflictos psicológicos y sociales, a menudo tras haber sido desahuciados en otras instituciones. Nuestro objetivo principal es promover el ideal de la cooperación entre los seres humanos. Hemos estado trabajando en esta línea desde 1986.

Trabajamos desde una masía ubicada en Santa Maria d'Oló, a unos setenta kilómetros de Barcelona y cien de Gerona, donde acogemos actividades de otras personas y grupos de trabajo sin intrusismo. Tenemos nuestro programa interno de estudios todo el año, con el que intentamos mantenernos en forma y al día. Básicamente está orientado a desentrañar el funcionamiento de la mente del individuo y el modus operandi de la sociedad en su globalidad, así como las relaciones entre ambos.

Link fotorreportatge:

viernes, 25 de enero de 2013

Glándulas Pituitaria y Pineal. La Kundalini.

A medida que vamos dando pasos más conscientes y certeros, hay procesos que se deben comprender y buscar su desarrollo con una mayor y delicada sabiduria. Tener el cuidado en qué hacemos, qué elegimos para observar, escuchar y a quien seguir. El desarrollo de la glandula pineal es un proceso natural a medida que se va despertando, pero qué es  y cómo se trabaja. ¿Podremos despertar el tercer ojo?.
La Glándula Pineal se encuentra físicamente justo en el centro de nuestro cerebro. Tiene forma de un fruto del árbol de pino por eso se llama Pineal. Es la encargada de llevar la luz a todas las otras glandulas del cuerpo y esta protegida en la parte  central de nuestro cerebro.
La función de esta glándula, (según estudios científicos) es generar una hormona muy importante para el ser humano que es la Melatonina, que se genera cada vez que hay oscuridad para dormir, por eso es muy importante dormir bastante y bien y estar atento en lo que soñamos anotando y relacionado que mensaje puede estar ahí ya que puede ser un mensaje de nuestra conciencia más profunda.

El cerebro es el eslabón entre el espíritu y el mundo externo.

Los órganos de los sentidos son los que transmiten al cerebro los impactos recibidos del exterior y el cerebro mismo es el instrumento que los coordina e interpreta.
La glándula Pineal es efectivamente, la que une la parte material, el cuerpo, con la parte Espiritual, Alma e Inteligencia Universal. Lo hace a través de un neurotransmisor que se llama Dimetiltriptamina(DMT) que se une con el hipotálamo a través de un canalillo muy pequeño.
Esta conexión a nivel amoroso desde la sexualidad, incrementa el nivel vibratorio atómico molecular, llevando esa energía por el canal serpentino expandiendo la conciencia, y alcanzando una esfera desconocida en este mundo tridimensional. Se puede encontrar una serie de mediaciones que no te conducirán a la verdadera conexión de ese canal, la única que realmente logrará la unión, es aquella que nace y termina en el corazón, meditación que llegará cuando esa alma esté lista, lo demás es sólo forma e imagen. Ilusión.

Egipcios e Hinduismo
Los Farones egipcios que en la parte superior de su cabeza tenían  una cobra que representa la Kundalini y la glándula pineal. Para los espiritualistas, y diferentes religiones como el budismo, hinduismo, e incluso el catolicismo, (digo el catolicismo porque en su sede del Vaticano hay un gigantesco monumento del coco de pino en una de sus plazas), es el lugar donde se encuentra nuestra espiritualidad y conciencia, en el yoga o reiki es el sexto chakra y en las religiones el Tercer Ojo, es por eso que por ejemplo Buda tenía un peinado en forma del coco de pino y en muchas imágenes al igual que Krishna tienen un punto rojo entre medio de las cejas.
Para los antiguos egipcios y para muchas culturas antiguas como los Sumerios por ejemplo fue muy importante esta glándula ya que encontraban el umbral hacia otros mundos y dimensiones de hecho antes de morir en cualquier persona la Glándula Pineal es donde genera más elementos alucinógenos desde esta glándula es el momento previo de la muerte y asi entrar al otro lado.

Apertura del Tercer Ojo y misticismo
 En el chamanismo se usa un hongo que contiene Psilocibina, (compuesto relacionado con la producción de DMT ) u otros alucinógenos para llevar la conciencia a otros niveles de comprensión, pues el cerebro apegado a los sentidos, no es suficiente para VER, otras esferas. De modo que a través de plantas u hongos como la Ayahuasca o Peyote, incrementan la producción de dicho neurotransmisor, que además si se hiciera un dosaje en los momentos previos a la muerte también se vería incrementado.

Este proceso que provoca la glándula pineal, ha sido descrito como "El tercer Ojo", o, el "Crown Chacra", y se habla que puede ser activado cuando se adquiere un nivel elevado de conciencia mística, lo cual nos da la pauta que no nos hace falta consumir ningún tipo de sustancias alucinógenas para estimular dicha glándula.

La función energética de la glándula pineal, está implícita en todas las corrientes religiosas y de conocimiento espiritual a través de la historia de la humanidad, es el conocimiento "oculto" que guardamos, en el ADN, que junto con la energía sexual se vincula a la pineal.

El DR. Rick Strassman ha confirmado que, la glándula pineal es sensible a los cambios en el campo geomagnético, entonces es posible que nuestra entrada en la banda de plasma magnetizado provoque cambios climáticos en la Tierra y una inversión geomagnética que impulse a la glándula pineal a producir más DMT, generando experiencias kundalini y de salida del cuerpo, e incrementando los casos de telepatía, llevándonos a desarrollar nuestra capacidad de ver el paisaje invisible más allá del velo.
El Caduceo
La palabra caduceo viene del griego "Esta vara" la llevaban siempre los heraldos; como Hermes era un heraldo y mensajero de los dioses, se le aplica especialmente el atributo del caduceo. Pero en este caso las guirnaldas se sustituyen por dos serpientes, en alusión a la fábula: Hermes vio luchar a dos serpientes y las separó pacíficamente con el caduceo. Las serpientes dejaron de luchar en el momento y se separaron.
El caduceo representado por dos serpientes entrelazadas (el sistema nervioso central) alrededor de un bastón (la espina dorsal) con las alas (el "cisne") en ambos lados (los dos hemisferios del cerebro, con el círculo en el centro que representa la glándula pineal, o el sol central y centro psíquico interior.
Cuando la energía kundalini despierta y evoluciona, ciertas áreas de la espina dorsal llamadas chacras, también despiertan o se abren para convertirse en centros de sistemas de energía organizada. Conforme esta energía se desarrolla, la conciencia del individuo se transforma, cambia su modo de percibir el mundo y su manera de reaccionarse a él.
A través de la energía sexual, cuando es llevada a cabo desde el AMOR, se pone en marcha o se abre el canal de la columna que desde el sistema nervioso eleva la energía desde los órganos sexuales vinculados a lo terrenal hacia la Conciencia Superior y en este punto la glándula pineal es la conexión entre el mundo físico y el metafísico. Esta conexión a nivel amoroso desde la sexualidad, incrementa el nivel vibratorio atómico molecular, llevando esa energía por el canal serpentino expandiendo la conciencia, y alcanzando una esfera desconocida en este mundo tridimensional.
De modo que la glándula pineal, actúa en el sistema nervioso, circulatorio y todas las funciones orgánicas, con una energía que varía en intensidad conforme se alcance mayor conexión, y expansión de la Conciencia. Es un conocimiento que tenemos albergado, todos lo tenemos, sólo se debe comprender y despertar del letargo en que nos movemos para activar todo aquello que tenemos dormido y así alcanzar nuestro verdadero Poder, que no está en el mundo exterior, sino en nuestro interior.
Restauración de la glándula Pineal
Mediante algunos ejercicios, así como el yoga, meditación y otros se puede restaurar la armonía de la pineal con el Cósmico, de forma que se restauren en su totalidad los procesos regenerativos en parte olvidados por nuestras costumbres.
En la mayoría de nuestros ejercicios observamos que se aconseja la penumbra, el silencio o la música suave, y ciertos aromas de incienso también suaves. Todo ello nos lleva a un mayor aumento de la melatonina, ayudándonos a no perder nuestra consciencia y caer en el sueño. Con ello, podemos llegar a ser conscientes de nuestro subconsciente, y utilizarlo a nuestro favor (y a favor de la humanidad), mediante procesos de visualización y emisión de sentimientos de Amor y Paz Profunda, desde nuestro Ser Interno se abrirán las puertas de la verdadera comprensión.


 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

LOS ENEMIGOS DESENCARNADOS

No siendo la muerte física el aniquilar de la vida, es natural que todos aquellos Espíritus que se transfieren de retorno para el mundo espiritual mantengan las características morales que caracterizaban la individualidad.

Recuperando la lucidez después del deceso celular, vuelven a la conciencia los mensajes que fueron almacenados durante la trayectoria orgánica, auxiliándolos en la evocación de acontecimientos y hechos en los cuales participaron.

En algunas ocasiones no ocurre ese fenómeno en razón del estado de perturbación en el que se encuentran después del túmulo, manteniendo fijaciones enfermizas y conductas infelices.

Comprensiblemente, en el primer caso, resuenan con más facilidad las impresiones vigorosas, aquellas que fuertemente herirán o dignificarán las emociones.

En ese capitulo, los sentimientos de animosidad que tipifican los Espíritus inferiores resurgen, llevándolos a los procesos de angustia y resentimiento, que procuran contornar mediante el esfuerzo a que se proponen contra aquellos que los afligieron y que permanecen en el viaje carnal.

Es comprensible que no poseyendo los tesoros morales de nobleza ni de elevación, se dejan consumir por el odio, siendo llevados a las fuentes generadoras del sufrimiento que experimentan, en el caso, de las personas que se hicieron responsables por su desdicha.

Surgen, en esa fase, las vinculaciones psíquicas con los antiguos desafectos, aquellos que se tornaron motivo de su aflicción.

Reconociendo la razón del sufrimiento, sin, no en tanto, entender las causas profundas, aquellas que dicen respecto a la Justicia Divina, cara al conocimiento de la reencarnación y su ley de Causa y Efecto, se convierten en inclementes cobradores de lo que suponen ser deudas por ellos contraídas.

Disponiendo de movilidad y fijándose mentalmente al adversario mediante la afinidad moral, se inicia el doloroso proceso de obsesión, que tanto se presenta en forma de surto patológico, en el área de los disturbios psicológicos de conducta y de emoción, bien como en lenta y perversa inspiración enfermiza que termina por transformarse en trastorno más grave.

Cuando no se encuentran lúcidos, son igualmente atraídos, en razón de la ley de sintonía existente entre deudor y cobrador, proveniente de la convivencia espiritual en las mismas fajas de inferioridad en el que se mueven los encarnados y los desencarnados.

No sienta ninguna duda en cuanto a la influencia ejercida por los Espíritus en la convivencia con las criaturas humanas, especialmente con aquellas de naturaleza permisiva y vulgar, cruel e indiferente, en razón del estado moral en que aun se encuentran.

Pululan alrededor del planeta billones de seres espirituales en un estado primario de evolución, aguardando la oportunidad de reencarnar de nuevo, ya que se encuentran en un estado de penuria y de sufrimiento por la cual se transforman en parásitos dependientes de energías especificas, que exploran y usurpan de los seres humanos que se les asemejan.

De ese modo, aquellos que se sienten perjudicados de alguna forma, tienen mayor facilidad en inmiscuirse en la economía mental y emocional de aquellos que consideran sus adversarios por los prejuicios que les han causado, persiguiéndolos de manera consciente o no.

Los enemigos desencarnados constituyen un factor de desequilibrio en la sociedad terrestre que debe ser tomado en cuenta por los estudiosos del comportamiento y de las directrices sociológicas.

*******************
El mundo espiritual es preexistente al fisico, real y fundamental de donde  vienen las poblaciones humanas para donde retornan mediante el vehículo de la desencarnación.

El objetivo esencial de la desencarnación es propiciar el desenvolvimiento intelecto moral del Espíritu en su trayectoria evolutiva.

Poseyendo el psiquismo divino embrionario, en cada etapa del proceso de crecimiento se les desdoblan facultades y funciones adormecidas que se agigantarán a través de la eternidad, hasta que sea alcanzada la plenitud.

No obstante, los atavismos que permanecen como tendencias para repetir los gravámenes y conceptos erróneos a los que están acostumbrados, ejercen mayor predominancia en la naturaleza de todos, aunque el Deotropismo que los atrae en la dirección fecunda y original de su casualidad.

La elección de conducta que define el rumbo de la ascensión o de la caída, a fin de permanecer en el obscurantismo en relación a la verdad o en el esfuerzo dignificantes de auto iluminación.

Cuando se esfuerza por el buen proceder, prosiguiendo en la vivencia de las reglas de la moral y del bien, liberándose de los grilletes de los vicios, más fácilmente alcanza los niveles elevados de armonía interior y los planos espirituales de felicidad, donde pasa a habitar. Todavía, cuando se compromete en la acción del mal, es inducido a reescribir las paginas aflictivas que quedaron en la retaguardia, rescatando los delitos practicados a través del sufrimiento o mediante las acciones de beneficencia que lo dignifican.

En razón de la comodidad moral y de pereza mental, se sitúa, no raro, en la incerteza, en la indiferencia en relación al engrandecimiento o complaciéndose en las sensaciones nefastas, cuando podría elegir las emociones superiores para auxiliarse y para socorrer a aquellos a quien ha perjudicado, reparando los males que fueron generados mediante los contribuciones de amor educativo ofrecidos.

Los enemigos desencarnados, de ese modo, se vinculan a los seres humanos atraídos por las afinidades morales, por los sentimientos del mismo tenor, por las conductas extravagantes que se permiten.

*********
Nunca desperdicies la oportunidad de ser aquel que cede en contiendas inútiles como perniciosas; de perder, en el campeonato de la insensatez, a fin de ganar en la paz interior; de servir con devoción, aunque otros se sirvan, explorando la bondad de su prójimo; de ofrecer comprensión y compasión en toda y cualquier circunstancia que se te deparen; de edificar el bien donde te encuentres, en la alegría o en la tristeza, en la abundancia o en la escasez; de ofrecer esperanza, aun mismo cuando reine el pesimismo y la crueldad llevando al desanimo y a la indiferencia; de ser aquel que ama, a pesar de las circunstancias perversas; de silenciar el mal, a fin de referirte aquello que contribuya a favor de la fraternidad; de perdonar, aun mismo aquello y a aquel que, aparentemente no merezcan perdón; de enseñar correctamente aunque predomine la prepotencia, y por esa razón mismo…

Nunca te canses de confiar en Dios, sea cual sea la situación en la que te encuentres.

Vistiendo la coraza de la fe y esgrimiendo el equipo del amor, tus enemigos desencarnados no encontrarán campo emocional ni vibratorio en ti para instalar sus matrices obsesivas, permitiéndote seguir en paz, cantando la alegría de vivir e iniciando la Era Nueva de felicidad en la Tierra.

Joanna de Ángelis
Página psicografiado por el médium DIVALDO P. Franco, en la sesión mediúmnica la noche 28 de febrero del 2005, en el Centro Espirita Camino de Redención, en Salvador de Bahía.
Traducido al español por: M. C. R

Infección e infestación

No sólo en el plano psicológico se verifican las obsesiones, sino además en la patología general. Síntomas de enfermedades infecciosas son transmitidos a personas sanas por entidades espirituales enfermizas. A fin de hacer esa distinción, se adoptó en el Espiritismo el término infestación para designar esas dolencias fantasmas, que tanto pueden ser de origen anímico como espirítico. Fuertes impresiones y temores pueden ocasionar la sintomatología fantasma. En los casos de infestación se verifica el proceso inductivo de los vasos comunicantes: el espíritu transfiere a la víctima, generalmente sin saberlo, los síntomas de la enfermedad que lo ha llevado a la muerte y que persisten en su periespíritu o cuerpo espiritual. La prueba científica, objetiva, de la existencia de ese cuerpo espiritual se obtuvo en Francia, por Raúl de Motyndon, en la primera mitad del siglo y actualmente por físicos, biofísicos y biólogos soviéticos, en la universidad de Kirov, en la URSS, quienes han dado al referido cuerpo la designación del cuerpo bioplásmico. Kardec investigó ese problema en su tiempo, confirmando la hipótesis de la infestación por medio del tratamiento y cura de los seudoenfermos con el simple alejamiento de las entidades enfermizas infestadoras.


El Dr. Karl Wikland, en los Estados Unidos, comprobó asimismo el fenómeno por espacio de tres décadas, exponiendo los resultados minuciosamente en el libro "Treinta Años entre los Muertos". En su famosa clínica de Chicago, el Dr. Wikland obtuvo éxitos sorprendentes.

Las seudoenfermedades de cientos de pacientes, cansados de recorrer consultorios y clínicas, e ingresados inútilmente en hospitales especializados, encontraban solución para su caso. Y él no era, propiamente, un médico espírita. Era únicamente un médico estudioso e investigador, que había tenido la ventura de casarse con una joven dotada de gran sensibilidad mediúmnica. Los casos relatados en su libro revelan la riqueza de los fenómenos con que él se deparó en su trabajo médico. Su caso no es único, fue uno entre miles que ocurrieron y ocurren en el mundo. Lo hemos mencionado aquí porque ha sido uno de los más positivos e importantes.


J. Herculano Pires

Traducción de Teresa.

domingo, 19 de agosto de 2012

Sin licencia para curar


Esta es la historia de Arigó, un curandero brasileño de los años 50, quien fue una de las figuras más intrigantes de la historia de la medicina esotérica.

Esta historia yo la obtuve de un libro llamado “Inverosímil” de Selecciones del Reader´s digest: Sin licencia para curar

Arigó se llamaba en realidad José Pedro de Freitas. Hijo de agricultor, había nacido en el distrito brasileño de Belo Horizonte en 1918, y el apodo de Arigó se lo dieron de niño.

Ya cuando iba a la escuela sufría a veces extrañas alucinaciones. Veía una luz cegadora, y en ocasiones oía una voz que hablaba en una lengua extraña. De joven, fue a trabajar en una de las cercanas minas de hierro, y a los 25 años había sido elegido presidente del sindicato. Tras dirigir una huelga de protesta contra las brutales condiciones de trabajo, fue despedido. Entonces empezó a ganarse la vida como encargado de un bar en el pueblo minero de Congonhas do Campo.



Los sueños que ahora empezaron a invadirlo por las noches, dejándole a menudo un gran dolor de cabeza, eran más difíciles de afrontar que los de su adolescencia. Veía la sala de operaciones de un hospital, donde un hombre calvo y corpulento se dirigía a un grupo de médicos y enfermeras con la misma voz gutural que había oído de niño. Profundamente afectado por la repetición de los sueños y las jaquecas, Arigó iba a menudo a pedir ayuda a la iglesia de bom Jesús do Matosinho.


Allí tuvo una visión del médico de sus sueños, quien le reveló su identidad. Le dijo que era el doctor Adolpho Fritz, muerto durante la Gran Guerra. Su trabajo se había visto así interrumpido, y lo había elegido a él, hombre de natural compasivo, para continuarlo. En adelante, dijo, Arigó sólo encontraría la paz ayudando a las personas enfermas y afligidas que tenía a su alrededor.

Las pesadillas y los terribles dolores de cabeza continuaron durante varios años. Después, en 1950, los acontecimientos escaparon al control de Arigó.

Ese año había elecciones, y uno de los candidatos que visitaron Congonhas fue Lucio Bittencourt, defensor de los mineros del hierro en su lucha por lograr mejores condiciones de trabajo. En Congonhas conoció a Arigó, y le impresionó tanto su apasionada defensa de la causa de los mineros que lo invitó a asistir a un mitín en Belo Horizonte, la ciudad más cercana. Al aplazarse en mitín, Bittencourt invitó a Arigó a pasar la noche en el hotel donde él se alojaba, el Financial.

Arigó ignoraba que Bittencourt padecía cáncer de pulmón y su médico le había aconsejado una inmediata operación en los Estados Unidos.

Cuando esa noche Bittencourt estaba a punto de dormirse, se abrió la puerta de la habitación y alguien encendió la luz. Era Arigó. Tenía los ojos vidriosos y llevaba en la mano una navaja. Lo curioso es que Bittencourt no sintió miedo. Arigó empezó a hablar con marcado acento alemán y en un tono muy diferente a su voz normal. Dijo que era una emergencia y tendría que operar ahí mismo. Después Bittencourt de desmayó.





Cuando volvió en sí, vio que el saco de su piyama estaba cortado y manchado de sangre, y le habían hecho una limpia incisión hacia la parte posterior de su caja torácica. Se vistió y fue a la habitación de Arigó.

Al principio éste pensó que Bittencourt estaba borracho. Pero, ya en su habitación, vio la incisión y la piyama manchada de sangre y se dio cuenta de que decía la verdad. Sin embargo, no recordaba haber ido a su habitación y negó haber tenido nada que ver en tan extraño asunto. Bittencourt, desconcertado, tomó el primer avión para Río de Janeiro con el fin de ver a su médico.

Arigó estaba asustado. Tal vez había llevado a cabo la operación hallándose en una especie de trance; quizá a aquello lo habían estado conduciendo los sueños y las voces. Sólo podía rezar para que no le hubiese ocurrido nada malo a Bittencourt.

Las noticias no se hicieron esperar mucho. El médico había tomado radiografías y estaba altamente satisfecho del resultado de lo que suponía que era la cirugía estadounidense. El tumor había sido extirpado, explicó al asombrado Bittencourt, “mediante una técnica desconocida en Brasil”, y las esperanzas de recuperación eran ahora muy grandes. Entonces Bittencourt contó a su medico lo sucedido; y no sólo a él, sino a cuantos quisieron escucharlo.

Todos los periódicos de Brasil lo publicaron.

En Congonhas, el párroco de Arigó, el padre Pernido, se lo tomó bastante en serio para prohibirle llevar a cabo más operaciones. Pero ¿cómo podía dejar de hacer algo que no recordaba haber hecho? Los espiritistas locales lo saludaron como a un auténtico médium; y aunque rechazó sus pretensiones, las visiones del doctor Fritz continuaron.

Durante los seis años siguientes Arigó vio hasta 300 pacientes al día y, para dar cabida a aquella verdadera multitud, tuvo que trasladar su “clínica” de su casa a una iglesia vacía que había enfrente. Después, en 1956, por presiones de la clase médica y de la iglesia católica de Brasil, fue acusado de práctica ilegal de la medicina.

-¿Cómo trata usted a sus pacientes? –le preguntó el juez Eleito Soares.

-Empiezo por decir el padrenuestro –respondió Arigó--. A partir de ese momento, no veo ni sé nada más. Los demás me dicen que escribo recetas, pero yo no lo recuerdo. –Hablaba en serio.

--¿Y qué me dice usted de las operaciones?

--Ocurre lo mismo. Me encuentro en un estado que no comprendo. Sólo quiero ayudar a los pobres.

--Pero está usted haciendo aquello de que se le acusa, ¿no es cierto?

--No soy yo quien lo hace. Yo soy sólo un intermediario entre la gente y el espíritu del doctor Fritz.

El juez seguía inconmovible. ¿Podía Arigó hacer que el doctor Fritz apareciese en la sala para interrogarlo? La prensa brasileña publicaba reportajes sobre el juicio y numerosos testimonios a favor de Arigó. Según J. Herculano Pires, profesor de historia y filosofía de la educación, “es simplemente ridículo negar que el fenómeno Arigó existe. Especialistas médicos, periodistas famosos, intelectuales y políticos destacados han presenciado los fenómenos de Congonhas. Nos es imposible negar la realidad de lo que hace”.

A pesar de la publicidad favorable, Arigó fue condenado a 15 meses de cárcel y multado con 5000 cruzeiros. El tribunal de apelaciones redujo posteriormente la pena a 8 meses y concedió a Arigó un año de libertad condicional antes de empezar a cumplirla. Durante ese periodo solo podría salir de Congonhas con permiso del juez y tendría que abandonar por completo sus actividades.

Efectivamente, las abandonó por algún tiempo, y volvió a sufrir los dolores de cabeza. Al cabo de una temporada, y dado que la policía local parecía hacer la vista gorda, empezó a ver a escondidas a sus pacientes, pero, al menos al principio, se abstuvo de operar. En mayo de 1958 fue indultado por el presidente Juscelino Kubitschek.

En 1961 Kubitschek no estaba ya en el cargo, y las autoridades religiosas y médicas volvieron a presionar para que se tomaran medidas contra Arigó. Pero fue difícil encontrar a alguien que quisiese declarar contra él, y durante meses la nueva investigación apenas avanzó. Después, en Agosto de 1963, Arigó operó a un investigador estadounidense, el doctor Andrija Puharich, y esa operación volvió a llevarlo a las primeras planas de los periódicos.

Puharich, investigador de los fenómenos parapsicológicos y licenciado en medicina por la Northwestern University de Illinois, había oído hablar de las notables curaciones de Arigó y fue a Congonhas para verlo por sí mismo. Arigó le dijo que él y sus tres acompañantes podían observarlo todo el tiempo que quisieran y hablar con cualquiera de sus pacientes.

El primer día de su investigación, Puharich y sus amigos se encontraron con casi 200 personas esperando que Arigó abriese su clínica a las 7 de la mañana. Cuando todos entraron en la iglesia abandonada, Arigó les dijo que, aunque era Jesús quien llevaba a cabo las curaciones que se le atribuían, no le preocupaban las creencias religiosas de los pacientes. “Todas las religiones son buenas ¿no le parece?”, dijo antes de pedirles que rezasen con él el padrenuestro. A continuación se retiró unos momentos a su cubículo privado.

Cuando reapareció, Puharich se quedó sorprendido. Ahora su porte era solemne e impotente y su tono cortante. El intérprete notó un marcado acento alemán en su portugués, con el que se mezclaban palabras y frases sencillas en alemán. Arigó condujo a los investigadores a su sala de tratamiento. “Vengan”, dijo, “Aquí no hay nada que ocultar. Me alegra que ustedes lo presencien.”

Lo que Puharich vió ese día lo dejó asombrado. El primer paciente era un hombre de edad a quien Arigó empujó bruscamente contra la pared. Después tomó una cuchilla de raspar pieles, de acero inoxidable, de diez centímetros de largo, y se la insertó al viejo entre el globo ocular y el párpado izquierdos, raspando y presionando hacia arriba dentro de la cuenca con gran fuerza. Pero el paciente parecía imperturbable. Al fin Arigó retiró el cuchillo, vio una mancha de pus en la hoja y dijo al viejo que se pondría bien. Después limpió la hoja en su camisa y llamó al siguiente.




Puharich examinó el ojo. No encontró sangre ni heridas. La operación había durado menos de un minuto.

Arigó trabajó de esa manera durante toda la mañana, sin usar anestésicos ni tomar la menor precaución contra las infecciones. Por lo que pudieron ver los investigadores, no utilizaba ningún tipo de sugestión hipnótica. Los pacientes apenas sangraban y no parecía sentir dolor. La mayor parte de las veces, el tratamiento se limitaba a una receta, que Arigó escribía a gran velocidad y sin la menor vacilación. A las once anunció que la sesión había terminado y volvería por la tarde, cuando acabase su trabajo en la oficina de beneficencia del gobierno (que se sepa, Arigó nunca aceptó dinero por su trabajo médico). Tan pronto como abandonó la clínica, perdió su acento alemán y sus modales imperiosos, y surgió de nuevo su acostumbrado carácter abierto y natural.

Por la tarde, Puharich y un periodista de Sao Paulo, Jorge Rizzini, instalaron una cámara de cine en la sala de tratamientos. Si Arigó no era más que un experto prestidigitador, tratarían de filmar sus trucos. Arigó trabajó hasta la una de la madrugada. En un solo día había atendido a unas 200 personas.

Puharich se sentía desconcertado. Sabía que un estudio convincentemente completo del trabajo de aquél hombre asombroso iba a exigir mucho más tiempo, dinero y equipo de los que tenía a su disposición. ¿Qué otras pruebas podría hacer antes de regresar a los Estados Unidos? Tenía un pequeño tumor en la parte interior del codo derecho, de los llamados lipomas, benigno pero molesto. Decidió que al día siguiente pediría a Arigó que se lo extirpase. Haría en persona de conejillo de Indias.

Arigó accedió sin vacilar a llevar a cabo la operación. “Por supuesto”, dijo, “¿Tiene alguien una buena navaja para usarla con este americano?” Le ofrecieron varias, y Arigó eligió rápidamente una. Puharich sintió un repentino escalofrío, pero ya no podía echarse atrás. Se cercioró de que Rizzini tenía lista la cámara de cine.

-Remánguese, Doctor.

Puharich hizo lo que le mandaban y se dispuso a presenciar la operación, pero Arigó le dijo que mirase a otro lado.

Menos de diez segundos después, Puharich notó que Arigó le ponía algo húmedo y resbaladizo en la mano. Era el lipoma extirpado. Al mirarse el antebrazo, vio un corte limpio de menos de dos centímetros del que apenas brotaba un hilillo de sangre. No había sentido el menor dolor.

Los estadounidenses se fueron de Congonhas esa misma tarde. Puharich vigiló cuidadosamente la herida de su brazo. Arigó no había empleado antisépticos, y estaba alerta a los primeros indicios de infección. No aparecieron. A pesar de las condiciones antihigiénicas y de no haber usado puntos de sutura para cerrar la incisión, curó rápida y limpiamente.

En Sao Paulo, Puharich y sus amigos vieron las películas que había tomado Rizzini. No pudieron encontrar la menor prueba de fraude. La prensa no tardó en llenarse otra vez con el nombre de Arigó y los detalles de su operación al médico estadounidense.

Los tribunales se vieron de nuevo espoleados para actuar, y el 20 de noviembre de 1964 Arigó fue condenado a 16 meses de cárcel. Sólo se le permitió abandonar la sala de audiencia para despedirse de su mujer y de sus hijos, pues debía empezar a cumplir la condena inmediatamente. Fue a su casa, se despidió y espero la llegada de los policías.

Pero en la policía de Congonhas no había un solo hombre dispuesto a llevar a Arigó a la cárcel, y la policía estatal se resistía a cruzar por entre la muchedumbre que se había reunido delante de su casa. Arigó se impacientó, y acabó por ir él sólo a pie a prisión.

Incluso en la cárcel, Arigó siguió con su trabajo. Cuando apaciguó un motín, el director le dio permiso para salir siempre que quisiera. Arigó aprovechó raras veces este permiso, y siempre para visitar a quienes lo necesitaban. Mientras los celadores se hacían los distraídos, empezó a tratar a los presos enfermos, y más tarde a la gente que esperaba frente a la cárcel.

Arigó fue puesto en libertad en Noviembre de 1965. Poco después regresó Puharich a Congonhas con un ayudante. Pensaba comprobar la capacidad de Arigó para diagnosticar los padecimientos de sus pacientes, actividad que no era probable que desatase las iras de la sociedad médica brasileña. En la prueba, Arigó hizo un diagnóstico verbal inmediato de cada paciente que se situaba frente a él. De un millar de ellos, elegidos al azar, 545 habían traído consigo sus historias médicas oficiales; en 518 casos el diagnóstico de Arigó coincidió con el del médico del paciente. Puharich le preguntó cómo podía hacer esos diagnósticos y expresarlos en lenguaje médico moderno. “Eso es fácil”, dijo Arigó, “Escucho lo que me dice la voz del doctor Fritz y lo repito. La oigo siempre en mi oído izquierdo”:

Siguieron nuevas pruebas de la capacidad de Arigó, esta vez empleando toda una batería de instrumentos: electroencefalógrafo, electrocardiógrafo, equipos de rayos X y de determinación del grupo sanguíneo, microscopio, grabadoras y cámaras. Se hicieron pruebas a los pacientes antes, durante y después del tratamiento, y Arigó demostró ante las cámaras su técnica quirúrgica en toda una variedad de tumores, quistes, cataratas y otros padecimientos.

La prensa descubrió lo que ocurría y una horda de reporteros y cámaras cayó sobre Congonhas. Fue imposible continuar la investigación. Puharich volvió a Sao Paulo con sus pruebas y se las enseñó a un cierto número de profesionales interesados, entre ellos un oftalmólogo, un físico nuclear, un médium, un psiquiatra y un cardiólogo. Sólo pudieron convenir en que las curaciones de Arigó eran reales.

A su regreso a Nueva York, Puharich mostró las películas en color del trabajo de Arigó al doctor Robert Laidlaw, antiguo director de psiquiatría del hospital Roosevelt. Laidlaw observó que la cara de Arigó tomaba una expresión muy extraña cuando operaba, que sus manos y dedos se movían con asombrosa rapidez y destreza, aunque estuviera mirando a otra parte, y que las incisiones que hacía parecían “pegarse” por sí solas sin necesidad de sutura. No pudo explicar cómo había adquirido Arigó una destreza quirúrgica que superaba a la de muchos profesionales. También él quedó desconcertado.

Contra la posibilidad de que Arigó fuese sólo un hábil mago están los siguientes hechos: que indiscutiblemente curó a numerosas personas, que hacía incisiones reales, que apenas sangraban y sanaban a pesar de lo antihigiénico de las condiciones; que sus pacientes experimentaban muy poco o ningún dolor en el curso de la intervención y después, a pesar de la falta de anestésicos; que era capaz de diagnosticar las enfermedades a primera vista y escribir prescripciones acertadas, a pesar de haber tenido poca educación escolar y ninguna médica, y que, por lo que se sabe, nunca aceptó dinero por su trabajo médico, sino que mantenía a su familia trabajando en un empleo común y corriente.

José Pedro de Freitas, Arigó, murió en un accidente de automóvil el 11 de Enero de 1971.

Fuente: "Inverosímil, fenómenos inexplicables" Selecciones del reader´s digest
http://www.taringa.net/posts/offtopic/7171338/Sin-licencia-para-curar.html

jueves, 9 de junio de 2011

INFECCIONES FLUÍDICAS


De la misma manera que existen infecciones orgánicas, también las hay fluidicas.

Muchos desencarnados, movidos por venganzas, llenan la imaginación de los adversarios encarnados, con formas mentales monstruosas, clasificadas por los instructores espirituales, como " Infecciones fluídicas", con gran poder destructor, pudiendo llevarlos hasta la locura.

Otros, estacionados en pasiones egoístas, recogidos en pesado monoideísmo, permanecen junto a los encarnados, sin fuerzas para continuar la lucha evolutiva.

Algunos del mismo modo que los ectoparásitos temporales, proceden a semejanza de los mosquitos y de los ácaros, absorbiendo las emanaciones de los encarnados que con ellos se afinan. Pero muchos otros aún, cual endoparásitos conscientes, después de enterarse de los puntos vulnerables de sus víctimas, segregan determinados productos, dentro de la química que les es propia, derramándolos sobre los puntos vulnerables de sus víctimas..

Esos productos conocidos como simpatinas y aglutinas mentales, tienen la propiedad de modificar la esencia del pensamiento de los encarnados, que vierten continuamente de los fulcros energéticos del tálamo lecho en el diencéfalo.

Ese ajuste entre desencarnados y encarnados es hecho automáticamente, como animales, en completo primitivismo en la líneas de la naturaleza. De este modo, los obsesores toman cuentan de las neuronas del hipotálamo, acentuando la dominación sobre el ramillete amielínico que lo une al cortex frontal, controlando, las estaciones sensibles del centro coronario, que ahí se fijan para gobernar las excitaciones producidas en sus víctimas cuando son contrariados en sus designios, inhibiciones de las funciones viscerales diversas, mediante la influencia mecánica sobre el simpático y el parasimpático.

Son maniobras frecuentemente utilizadas en intrincados procesos de vampirismo y que provocan en la víctima un régimen de pavor o de guerra nerviosa, alterándoles el psiquismo o imponiendo prejuicios constantes en los tejidos orgánicos.

Es posible comprender, así, los casos de posesos, relatados en los Evangelios, que se curaran de dolencias físicas o de profundo deterioro mental, cuando los Espíritus inferiores que los subyugaban, fueran retirados por la acción curadora de nuestro maestro Jesús o de los apóstoles.

LARVAS MENTALES DE LOS ENCARNADOS

No nos podemos olvidar que los encarnados también producen larvas mentales que son vampirizadas por los desencarnados. Como vemos, en el camino del psiquismo, siempre existe doble flanco, Espíritus despojados de la materia o aún estacionados en ella tienen las mismas capacidades productivas.

En Los Mensajeros, Aniceto llamó la atención de André Luiz y Vicente para las manchas obscuras en la vía pública de la gran ciudad, nubes de bacterias variadas que fluctúan (....) en grupos compactos, obedeciendo a los principios de la afinidad. El benefactor espiritual apuntó también para ciertos edificios y regiones de la ciudad, donde había zonas de material mental inferior, materia que es expulsada incesantemente por cierta clase de personas. Y el instructor acentuó: El hombre asalta tanto a las nubes de bacterias destructoras de la vida física, como a las formas caprichosas de las sombras que amenazan el equilibrio mental.

André Luiz preguntó a Aniceto si la materia mental emitida por el hombre inferior, tiene vida propia, como el núcleo de corpúsculos microscópicos de las cuales se originan las enfermedades corporales.

El instructor acentuó: ¿Cómo no? Vosotros, actualmente, no desconocéis que el hombre terreno vive en un instrumento psicofísico. No podemos considerar solamente, en el capítulo de las molestias, la situación fisiológica propiamente dicha, sino también el cuadro psíquico de la personalidad encarnada. Ahora, si tenemos la nube de bacterias producidas por el cuerpo enfermo, tenemos la nube de larvas mentales producidas por la mente enferma, en idénticas circunstancias. De este modo, en el núcleo de criaturas desprevenidas de recursos espirituales, enferman tanto cuerpos como almas. En el futuro, por ese mismo motivo, la medicina del alma absorberá la medicina del cuerpo. Podremos, en la actualidad de la Tierra, ofrecer tratamiento al organismo de carne. Semejante tarea dignifica la misión del consuelo, de la instrucción y del alivio. Pero, en lo que concierne a la cura real, somos forzados a reconocer que ésta pertenece exclusivamente al hombre-espíritu.

Delante de la observación de André Luiz de que era muy alto el poder reproductor, tanto de las bacterias como de las larvas mentales, el benefactor recordó, que, felizmente, la luz solar tiene un poder mucho mayor, sobre todo cuando se alía al magnetismo terrestre. Ese poder mayor destruye enérgicamente para seleccionar las manifestaciones de vida, pues si no fuese así, no existiría un solo hombre en la Tierra.

También gracias a él, el suelo y las plantas están llenos de principios curativos y transformadores.

Aniceto enfatizó: que sólo la fe religiosa, libre de sectarismos, será capaz de promover entre las criaturas humanas un estado positivo de confianza, optimismo y ánimo saludable.

Y agregó: Las ciencias y las filosofías preparan el campo; en tanto, la fe que vence la muerte, es la simiente vital.

En Los Misioneros de la Luz (3), André Luiz continúa sus estudios sobre las larvas mentales. Observó que no tienen forma esférica, ni eran del tipo bastón como las bacterias biológicas, entre tanto formaban colonias densas y terribles.

En una sesión, pude examinar un joven, candidato al desarrollo mediúmnico en un centro espírita, constatando la presencia de aluviones de corpúsculos negros, poseídos de espantosa movilidad, que se transferían , desde la vejiga urinaria, pasando a lo largo del cordón del esperma y formando colonias compactas en las vesículas seminales, en la próstata, en la uretra, e invadiendo los canales del semen, para , finalmente, luchar contra las células sexuales, aniquilándola. (4)

Alejandro los designó bacilos psíquicos de tortura sexual, explicando que el joven los venía cultivando por la falta de dominio de las propias emociones, a través de experiencias sexuales variadas, y también, por el contacto con entidades groseras, que se afinaban con sus predilecciones.

Esas compañías espirituales lo visitaban con frecuencia, como imperceptibles vampiros. Según el instructor el joven creía que el sexo nada tiene que ver con la espiritualidad, como si ésta no fuese la existencia en sí. Se olvidó de que todo es espíritu, manifestación divina y energía eterna. El error de nuestro amigo – acentuó – es el de todos los religiosos que suponen al alma absolutamente separada del cuerpo físico, cuando todas las manifestaciones psicofísicas se derivan de la influencia espiritual.

André analizó también otra candidata al desarrollo de la mediumnidad. En gran parte del vientre de esta señora, observó muchos parásitos conocidos del campo orgánico, pero habían también otros como si fuesen moluscos muy voraces, que se agrupasen en colonias, desde los músculos y fibras del estómago hasta la válvula ileo-cecal. Semejantes parásitos atacaban los jugos nutritivos, con asombroso potencial de destrucción.

Alejandro diagnosticó:

- Tenemos aquí una pobre amiga desviada en los excesos de la alimentación. Todas sus glándulas y centros nerviosos trabajan para atender las exigencias del sistema digestivo.

Descuidada consigo misma, cayó en la glotonería grosera, volviéndose presa de seres de baja condición.

Otro candidato a médium , bajo el examen de André Luiz, presentaba el aparato gastrointestinal totalmente lleno de aguardiente, desde el esófago hasta el bolo fecal. El hígado tenía un enorme tamaño. Pequeñitas figuras horripilantes aparecían voraces, a lo largo de la vena aorta luchando vehemente contra los elementos sanguíneos nuevos. El bazo presentaba anomalías y todo el sistema endocrino estaba intoxicado. Los centros genitales se presentaban deprimidos, disminuida la cantidad de cromatina.

Los riñones perdían nefronas cada día; el páncreas, viciado, no respondía con exactitud a sus funciones y las larvas mentales exterminaban las células hepáticas. Si no fuese por las glándulas sudoríficas, la vida física estaría en peligro inminente.

Alejandro resaltó que nadie quiere hacer del mundo terrestre un cementerio de tristeza y desolación. Atender la santa misión del sexo, de forma respetable, tomar un aperitivo común, hacer una buena comida, de modo alguno significan desvíos espirituales; entre tanto, los excesos representan desperdicios lamentables de fuerza, los cuales retienen al alma en los círculos inferiores.

Y concluyó el mentor: No se puede pensar en la mediumnidad constructiva sin el equilibrio constructivo de los aprendices, en la sublime ciencia del bien vivir.

Posteriormente, el médico desencarnado deseó saber más sobre los "bacilos mentales", que el benefactor denominaba larvas . ¿ De dónde nacen, cuál es su fuente?

Alejandro explicó que ellas se originan de la patología del alma: La cólera, la intemperancia, los desvíos del sexo, los vicios de varios matices, forman creaciones inferiores que afectan profundamente a la vida física (....).

Las acciones producen efectos, los sentimientos generan creaciones, los pensamientos dan origen a las formas y a consecuencias de infinitas expresiones. Así, la cólera, la desesperación, el odio, y el vicio ofrecen campo a peligrosos gérmenes psíquicos en la esfera del alma. Y, como acontece en lo terreno respecto a las enfermedades del cuerpo, el contagio aquí es hecho consumado, desde que la imprevisión o la necesidad de la lucha establezcan ambiente propicio, entre compañeros del mismo nivel.

Cada vicio en particular de la personalidad produce las formas sombrías que le son peculiares, y éstas, como las plantas inferiores que se arrastran por el suelo, por descuido del responsable, sólo se hacen extensivas a las regiones próximas, donde no prevalece el espíritu de vigilancia y defensa.

Enseguida, Alejandro recordó que casi ningún hombre posee preparación para la vida espiritual. Han vivido mucho más de sensaciones animalizadas que de sentimientos y pensamientos puros, las criaturas humanas, más allá del túmulo, en muchísimas casos, permanecen inmantadas al ambiente doméstico. (...) a los infelices que cayeron en semejante condición de parasitísmo, las larvas les sirven de alimento habitual.

Y, ante el espanto de André Luiz, Alejandro agregó:

- Semejantes larvas son portadoras de vigoroso magnetismo animal.

Para nutrirse de este alimento, bastará al desencarnado agarrarse a los compañeros de ignorancia, aún encarnados, cual hierba dañina a los gajos de los árboles, y sustraerles la sustancia vital.

¿Por qué tanta extrañeza? Indagó el instructor. No nos alimentamos también nosotros de las vísceras de los animales? Y concluyó:

Si hemos sido vampiros insaciables de los seres frágiles que nos rodean, entre las formas terrenas, abusando de nuestro poder racional ante la debilidad de la inteligencia de ellos, no está demás, que por fuerza de la animalidad que conserva con desvelo, caigan la mayoría de las criaturas en situaciones enfermizas por el vampirismo de las entidades que les son afines, en la esfera invisible.

LA OBSESIÓN Y SUS MASCARAS

MEDICINA ESPIRITUAL


La medicina espiritual puede ser entendida como la humanización de las acciones médicas,en todas las fases del atendimiento al enfermo y basándose en dos principios fundamentales: ser ejercida con amor, y reconocer que el ser humano está formado básicamente de cuerpo y alma. Y tanto el cuerpo como el alma están sujetos a presentar disturbios relacionados con la salud, como explica André Luiz en el libro En el Mundo Mayor: «si existen múltiples enfermedades para las desarmonías del cuerpo, otras innumerables hay para los desvíos del alma».

Los enfermos son almas vivientes, pasando por dificultades y, por sus necesidades, por las enfermedades y sufrimientos orgánicos o psíquicos que presentan, esperan encontrar, en los profesionales de la salud, la atención que necesitan, el atendimiento eficaz, cuya tónica de relación debe ser el amor fraterno.

En este final de siglo, que se prepara para la alborada de una nueva era en el Planeta, los seres humanos necesitan, más que nunca, que las acciones médicas sean ejercidas con amor, considerando a los pacientes como criaturas que necesitan de asistencia integral y sin discriminación.

Considerando los diferentes aspectos de la Medicina actual y el estado insatisfactorio de salud de los seres humanos, Emmanuel en el libro del mismo nombre dice: «La medicina de futuro tendrá que ser eminentemente espiritual, posición difícil de alcanzar actualmente, por la maldita fiebre del oro; pero los apóstoles de esas realidades grandiosas no tardarán en surgir en los horizontes académicos del mundo, testimoniando el nuevo ciclo evolutivo de la Humanidad.

El estado precario de la salud de los hombres, en los días que estamos, tienen su ascendente en la larga serie de abusos individuales y colectivos de las criaturas, desviadas de la ley sabia y justa de la Naturaleza. La Civilización, en su sede bienestar, parece haber homologado todos los vicios de la alimentación, de las costumbres, del sexo y del trabajo».

La medicina ya alcanzó un elevado grado de progreso en todos los campos de sus realizaciones, y todavía deberá de progresar. Podrá descubrir recursos cada vez más perfeccionados para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, pero no resolverá los problemas de la salud, en el sentido amplio de las patologías orgánicas y espirituales, mientras que los seres humanos no reconozcan la necesidad de armonizarse con las leyes de la Naturaleza, aprendiendo a amar al prójimo como a sí mismos, y reconocer la realidad del alma que constituye la raíz de igualdad entre todas las criaturas.

Nada puede mantenerse estancado en el Universo. La vida pide renovación constante en todos los sectores. Las personas necesitan que les lleguen, bajo la égida del amor, los manantiales inagotables de la renovación, principalmente en el campo de la salud y de las realizaciones espirituales, que pueden llevar al conocimiento de los disturbios del alma como responsables de las malformaciones y enfermedades que pueden atacar a los seres humanos.

La práctica de la Medicina deberá encontrar nuevos caminos para alcanzar un ejemplo condicional al ejercicio profesional, fundamentado en el conocimiento del alma y en el concepto según el cual las acciones médicas deben ser realizadas bajo la égida del amor fraterno, procurando ver al enfermo más allá de su cuerpo físico y de su mente, alcanzando la grandeza de su alma.

Acostumbrado a buscar en el cuerpo físico la causa de los disturbios y de las dolencias que acometen al ser humano, el médico puede tener dificultad para aceptar el concepto según el cual es en el alma donde se encuentran las raíces, las causas de innumerables dolencias.

Porque los actos practicados durante la vida quedan gravados en el periespíritu, que se comporta como archivo de la memoria espiritual de cada uno. Y, de acuerdo con su naturaleza, buena o mala, son responsables, respectivamente, de las cosas agradables o por un gran número de perturbaciones y enfermedades que pueden atacar al ser humano, ya que el alma envía al cuerpo físico el mensaje periespiritual responsable del bien o por el mal que ocurre en la vida de cada uno.

Todo acontece de acuerdo con la ley de la reciprocidad que concede «a cada uno según sus obras» (Mateo 16, 27). Y nadie puede coger maíz si plantó guisantes.

El amor es una fuerza poderosa que debe estar presente en todas las fases del atendimiento al enfermo, desde su primer contacto con la recepcionista.

El amor no es atributo del alma, sino una poderosa energía que emana del Creador y se expande a todo el Universo, y fue vivido por Jesús, que dejó sus enseñanzas gravadas con letras de oro, transcritas en el evangelio.

Jesús no fue el creador de una religión, sino el iniciador de un movimiento de liberación de la Humanidad, donde los adeptos de cualquier corriente religiosa o filosófica pueden encontrar las bases para una relación armoniosa, de paz y fraternidad entre todos los seres.

El poder terapéutico del amor no es secreto ni constituye privilegio de nadie. Siendo practicado por los adeptos de diferentes religiones e incluso por personas que no tienen religión, sino que están hermanadas por este mismo eslabón de energía universal que une y vivifica a todas las criaturas.

Para mejor evaluar el alcance de la Medicina espiritual, basta penetrar en los nuevos conceptos que se tienen del ser humano, sobre el conocimiento de los atributos del alma, quien puede causar enfermedades como promover la salud.

El ser humano no puede ser visto solo por su apariencia exterior, sino también por el ser inmortal que en su organismo vive, que dirige todos los actos de la vida y que se identifica con la de sus semejantes.

Hace cerca de 450 años a.C., Sócrates nos envió su mensaje: «conócete a ti mismo», que encontró resonancia en Descartes en el siglo XVII de la era actual al afirmar: «pienso, luego existo».

Esas propuestas fueron enriquecidas por las enseñanzas de Allan Kardec, hace 150 años, al afirmar que «el pensamiento es un atributo del alma», como está en El Libro de los Espíritus, ítem 89 a.

Partiendo de esa premisa, se abre para el ser humano un abanico de informaciones sobre la realidad de sí mismo y de su propia vida.

Hoy, a través de los conocimientos avenidos de la Doctrina Espírita, el ser humano puede responder a Sócrates, diciendo: «a través de mis pensamientos, conozco a mi yo interior; y decir a Descartes: el alma que existe en mí es la que piensa».

El alma es un importante constituyente del ser humano, el centro de todas sus potencialidades, de donde emanan sus pensamientos, su inteligencia, sus tendencias artísticas, su percepción científica, su carácter, su intuición, su propia conciencia.

El pensamiento es un atributo del alma, la cual preexiste a la formación del cuerpo y se mantiene, con toda su individualidad, después de la desintegración del mismo.

La masa encefálica no puede ser responsable de la elaboración de los pensamientos, aunque sea indispensable para la transmisión de los mismos. Para tanto, debe ser mantenida en perfectas condiciones anatómicas y fisiológicas, para que pueda desempeñar plenamente sus funciones durante la vida humana.

El alma sobrevive después de la muerte del cuerpo, manteniendo la continuidad de la vida mental, con todas sus peculiaridades.

Y aunque tenga ocupado, por cierto tiempo, un cuerpo que puede volverse mutilado o debilitado por traumas o enfermedades, al desprenderse del mismo, tiene la oportunidad de equilibrarse, para vivir toda su plenitud como Espíritu, que puede elevarse continuamente, y continuar su evolución existencial.

Y participando de la constitución del ser humano, como dice Kreinheder, en el libro Conversando con la Enfermedad: « El alma es mi parte más verdadera. Y diría más, la parte de todos nosotros que se asemeja más fielmente a la imagen de Dios». Y completa la expresión, diciendo: «el ama en sí es donde el humano y lo divino se encuentran y se tocan».

Si vivimos en el plano del alma, tendremos buen ánimo y fuerzas para enfrentar las dificultades de la vida. Y aunque el cuerpo esté vinculado a las leyes biológicas y tenga su ciclo de vida limitado, el alma, ligada a las leyes espirituales, no envejece, sino que evoluciona, explicando la razón por la cual muchas personas, en la plenitud de la vida, pueden sentir la disposición de la juventud.

La Medicina tiene siempre las puertas abiertas para la adquisición de conocimientos que puedan contribuir para el perfeccionamiento de los recursos para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades en todos los campos de sus actividades.

Actualmente, existen modalidades de conocimientos que no pueden mantenerse marginados, como la regresión de la memoria a vivencias pasadas, que vienen a comprobar no tan solo la participación del alma en todos los actos de la vida humana, tanto en el presente como en el pasado, o bien como la continuidad de la existencia a través de las reencarnaciones.

Aunque la Medicina espiritual pueda parecer un retroceso al tiempo en que las actividades médicas eran ejercidas por los sacerdotes, ella se presenta, actualmente, con características diferentes.

Con la contribución de la ciencia y de la espiritualidad, resplandece un nuevo campo de actuación en la vida humana, y el pensamiento realiza un salto cuántico para la Medicina del tercer milenio en que el amor debe participar en todas las fases de las acciones médicas.

Como afirma el autor del presente trabajo en el Boletín Médico-Espírita nº2, página 144, 2º párrafo: «La Medicina es eterna, desde que tomó cuerpo como ciencia y arte, y existirá siempre, constantemente enriquecida por la labor y actividades de los que a ella se dedican, acompañando a los seres humanos en todos los ángulos de su existencia, desde el nacimiento hasta la muerte». Y continúa en el 5º párrafo: «La finalidad de la Medicina trasciende a las especulaciones humanas. Ella proporciona recursos para la prevención de las enfermedades, para la promoción y recuperación de la salud, limita o remedia los males que no pueden ser evitados o curados, y derrama el bálsamo de la esperanza o la dádiva de una consolación para los que sufren».

Los profesionales que a ella se dedican con amor, gozan de la consideración de la sociedad, mereciendo el respeto y la justa estima de sus semejantes.

Reconocemos la importancia y la eficacia del tratamiento tradicional, basado en medicamentos de valor comprobado, valorizando la clínica médica y la cirugía, y sus diferentes especialidades, pero somos del parecer de que no hay acción terapéutica tan espléndida como cuando el pensamiento del profesional de la salud alcanza el centro del alma del paciente, despertándolo para el propósito de vencer las dificultades, y haciéndole entender las orientaciones que se le dan.

Al dirigirse a un paciente, el médico tiene condiciones para despertar su interior, su alma, transmitiéndole un mensaje de esperanza, delante del sufrimiento que enfrenta.

No se trata de engañar al semejante que está pasando por problemas difíciles, muchas veces insolubles, como en el caso de las enfermedades terminales. El mensaje, sutilmente dirigido al alma, muestra que todo está siendo dado para el tratamiento, y que tendrá siempre una esperanza que abre un horizonte para la vida de cada uno.

Y, aunque esté próximo su paso hacia el túnel oscuro de la separación del cuerpo, el alma tendrá buen ánimo para enfrentar posibles dificultades en su retorno al plano espiritual.

La Medicina espiritual considera al ser humano como un todo, constituido de cuerpo y alma. La acción terapéutica a través de la palabra debe alcanzar al paciente en su interior, en su yo de dentro, capaz de realizar la cura integral, de forma consciente.

Los males que acometen al cuerpo físico pueden reflejar desajustes del alma, los cuales, si no fueron reconocidos y tratados durante la existencia terrenal, quedarán vinculados al alma después de su desligación con el cuerpo físico, tal como dice el Dr. Joaquín Murtinho, espíritu, en el libro Hablando a la Tierra: «Nuestro hogar de curaciones en la vida espiritual está repleto de enfermos desencarnados. Desencarnados que todavía revelan psicosis de trato difícil». Y continúa: «Los instructores religiosos, más que adoctrinadores, son médicos del espíritu que pocas veces escuchamos con la debida atención, mientras estamos en la carne» y «Las enseñanzas de la fe, constituyen un recetario permanente para la curación positiva de las antiguas enfermedades que acompañaron al alma, siglo tras siglo».

Ese mensaje indica que las acciones médicas no se limitan a las actividades ejercidas entre los seres humanos, sino que se proyectan en la espiritualidad, donde otros trabajadores de la salud,.desligados de los vínculos del cuerpo físico, realizan, con dedicación y amor, el tratamiento de los enfermos del alma.

Ese mismo tratamiento debe ser realizado, o por lo menos iniciado, por profesionales que militan en la existencia terrena, procurando realizar la cura integral del enfermo.

El estudio de las enfermedades del alma no constituye, simplemente, sólo un recurso para la medicina, sino una contribución seria, sugiriendo la necesidad de considerar al ser humano en su doble constitución. Y como existen disturbios en el cuerpo, otros existen relativos al alma.

Mientras, no es fácil y convincente para un profesional de formación científica, delante de un enfermo que lo necesita, presentar síntomas de males que no son reconocidos por los recursos de diagnóstico disponibles, darle la orientación para un tratamiento paralelo, basado en los recursos espirituales, como el perdón a los ofensores, la fluidoterapia, la fe, el amor, la oración y la práctica del bien.

En contrapartida, existen los enfermos renegados, que presentan cierto bloqueo interior y no aceptan cambiar sus conceptos y la orientación para buscar paralelamente una terapia espiritual.

Aparte de ello, el atendimiento espiritual requiere una concienciación del paciente, para un tratamiento relativamente lento que envuelve su transformación íntima, el cambio de su comprensión y de su proceder en relación con su propia vida, que debe cambiar enteramente hacia el bien.

Cuando, por ejemplo, viciados en el alcohol, en el tabaco, en las drogas, o perturbados por el hábito de la maledicencia, de la rabia, del odio, de la lujuria, de los disturbios sexuales, males que manchan su individualidad anímica, al ser orientados para que abandonen esas prácticas perjudiciales para su salud, con serias consecuencias para sus familiares y para la sociedad, responden que hacen lo que les gusta, y se sienten bien con lo que hacen, oponiendo resistencia a cualquier argumento que pretenda modificarles el comportamiento.

Hay enfermos del alma que muchas veces presentan serios disturbios psíquicos u orgánicos, persistentes, que se prolongan durante años, y que son tan sólo atenuados por los tratamientos reglamentados.

Presentan sintomatología propia o de males físicos, como dolores que cambian de un lugar a otro, convulsiones epileptiformes, taquicardia, dificultades en la garganta, cólicos uterinos, males que son acompañados de depresión, de miedo, miedo de las enfermedades, de morir, miedo del futuro, miedo de perder algún ente querido, miedo que puede llegar al desespero y al pánico.

Son ciertamente, para los enfermos de esa naturaleza, que se aplican las enseñanzas de Allan Kardec, en el libro El Cielo y el Infierno capítulo VII, párrafo nueve: «Esta ley explica el mal resultado de la medicina en ciertos casos. Desde luego que el temperamento es un efecto y no una causa, y los esfuerzos hechos para modificarlo se hallan necesariamente paralizados por las disposiciones morales del espíritu, que opone una resistencia inconsciente y neutraliza la acción terapéutica.

Dad, si es posible, ánimo al medroso, y veréis cesar los efectos fisiológicos del miedo». Y continua diciendo: «Esto prueba, repito, la necesidad que tiene la medicina convencional de tener en cuenta la acción del elemento espiritual sobre el organismo».

La Medicina espiritual es compatible con el reconocimiento de las enfermedades del cuerpo y del alma, y procura cubrir ciertas dificultades con buena dosis de tolerancia, confiando en los resultados de su acción que, ciertamente, llegan en el momento oportuno.

La Medicina espiritual constituye una proposición a ser observada por los profesionales de la salud, cuyo ejercicio debe ser complementado por el amor y «por la ecuanimidad», como decía sir William Osler, a inicios del Siglo XX.

Hay innumerables razones para decir que todas las criaturas deben estar preparadas para las transformaciones que podrán pasar en la nueva Era que se aproxima, la Era del Espíritu, y se espera que sea coronada por la implantación de un nuevo Reino en el planeta Tierra, oriundo de la transformación íntima de cada uno. Los seres humanos serán buenos y se amarán los unos a los otros, y en consecuencia, la Medicina espiritual vendrá como adquisición natural de la nueva Humanidad.

Extraído del libro

ENFERMEDADES DEL ALMA